Sanedrín


Sanedrín (Concilio): Término que aparece veinticuatro veces en la RV, casi siempre como traducción del vocablo griego synedrion (un conjunto sentado), del cual viene la palabra «sanedrín».

Definición

Sanedrín fue el nombre dado al concilio o consejo judío establecido en los últimos dos siglos a.C., y activo hasta el año 70 d.C. Era un cuerpo de la aristocracia sacerdotal y de la nobleza compuesto de setenta y un miembros con sede en Jerusalén. Trabajaba bajo la dirección del Sumo sacerdote y tenía funciones legislativas, ejecutivas y judiciales. Su autoridad variaba según el régimen político, además de que había otros concilios o consejos (mt 10.17; Mc 13.9).

Historia

Los rabinos atribuían la formación del concilio a Moisés (Nm 11.16), y afirmaban que había ejercido funciones judiciales desde Moisés hasta los tiempos talmúdicos. Sin embargo, 2 CR 19.8 afirma que Josafat estableció una corte suprema en Jerusalén. Esta corte era exclusivamente judicial, mientras que el concilio posterior también ejercía poderes legislativos y ejecutivos. Los ancianos del libro de Esdras (5.5, 9; 6.7, 14; 10.8), y los nobles y oficiales del libro de Nehemías (2.16; 4.14, 19; 5.7; 7.5) podrían considerarse antecesores del concilio, pero no puede probarse una relación directa.

La existencia del concilio se atestigua desde comienzos del siglo II a.C. Antíoco el Grande (223–187 a.C.) dirige una carta a la gerousía, el senado de Jerusalén, cerca de 200 a.C. (Josefo, Antigüedades XII.iii.3). La palabra gerousía tiene la connotación de aristocracia gobernante y es común en los Apócrifos y otros libros como sinónimo de «concilio» (Jdt 4.8; 1 Mac 12.6; 2 Mac 1.10; etc.; Filón, Embajada a Gayo, p. 229; Josefo, Antigüedades IV.viii.14); aunque puede referirse también a concilio fuera de Jerusalén (Filón, Contra Flaco, pp. 74,76). En el Nuevo Testamento gerousía aparece una sola vez (hch 5.21), al parecer como una explicación del vocablo «sanedrín» que le antecede.

En la LXX synedrion aparece algunas veces y equivale a «asamblea deliberativa» o «tribunal de Justicia» (pr 22.10). Josefo usa el término por primera vez al señalar que el legado romano en Siria, Gabino (57–55 a.C.), dividió a Palestina en cinco distritos (synedria), cada uno bajo un sanedrín (Antigüedades XIV.v.4); o sínodo (Guerra judía I.viii.5). El arreglo duró poco y el sanedrín de Jerusalén volvió a tener preeminencia. Josefo es el primero que utiliza el término sanedrín para referirse al concilio supremo de Jerusalén, al relatar que el joven Herodes tuvo que presentarse ante el sanedrín de la capital judía para informar de sus actividades en Galilea (Antigüedades XIV.ix.3–5). Luego el término aparece veintidós veces en el Nuevo Testamento: ocho en los Evangelios y catorce en Hechos. A veces se refiere a cualquier judicatura, especialmente en el plural (mt 5.22; 10.17; Mc 13.9), pero suele designar al concilio supremo ante el cual Jesús (Mc 14.55), Pedro y Juan (hch 4.15), Esteban (hch 6.12) y Pablo (hch 22.30) tuvieron que comparecer. El término presbyterion también es sinónimo de «sanedrín» (hch 22.5), traducido «los ancianos» en RV.

A cada miembro del sanedrín se le llama bouleutes (consejero), por ejemplo, José de Arimatea (Mc 15.43; Lc 23.50). El sanedrín, como cuerpo autoritativo, desapareció después de la destrucción de Jerusalén (70 d.C.). Lo sucedió el Beth Din (corte de justicia) de los rabinos, que era un organismo compuesto de eruditos sin poder político.

Composición

El sumo sacerdote era el presidente del concilio. Sus miembros provenían de la aristocracia sacerdotal o eran laicos nobles; más tarde también participaron • Escribas, pertenecientes en su mayoría a los • Fariseos, pero hubo algunos de los • Saduceos. Bajo los primeros • Asmoneos, los saduceos constituían la mayoría y aprobaron leyes y ordenanzas favorables a sus interpretaciones. La reina Alejandra (78–69 a.C.) se identificó con los fariseos abrogando aquellas leyes y estableciendo otras que estos últimos respaldaban. Más tarde Herodes (37–4 a.C.), al comenzar su reinado y para aminorar el poder de la antigua aristocracia, mató a cuarenta y cinco miembros del concilio y le dio más participación a los fariseos que representaban menos amenaza para él. Durante el período de los procuradores (6–70 d.C.) el concilio se componía de la aristocracia sacerdotal, la nobleza que contaba con la simpatía de los saduceos y los eruditos de los fariseos.

Competencia

Durante la época romana (63 a.C.—70 d.C.), en especial bajo los procuradores, este cuerpo era la última autoridad en Judea. Tenía ingerencia no solo en cuestiones religiosas sino también en asuntos legales y gubernamentales, siempre y cuando no se violara la autoridad del procurador romano. Este último tenía que confirmar las sentencias de Muerte aprobadas por el concilio (jn 18.31). La muerte de Esteban, por tanto, parece ser un caso de violencia de parte de la multitud, instigada por el concilio (hch 7.54–60).

Lugar de reunión

Según las fuentes rabínicas, el concilio se reunía por lo general en el lugar del Templo llamado «pórtico de los sillares de Piedras». La reunión en el palacio del sumo sacerdote (mt 26.57ss; Mc 14.53ss) fue una excepción a la regla, debida quizás a que el templo estaba cerrado de noche. Los miembros se sentaban en un semicírculo; frente a ellos estaban los secretarios de la corte y, detrás de estos, tres filas de los discípulos de «los hombres sabios». El acusado se presentaba vestido de luto. Una decisión favorable, por simple mayoría, podía anunciarse el mismo día; una desfavorable, que necesitaba dos terceras partes, al día siguiente o más tarde.

Asmoneos


Macabeos

Saduceos


Saduceos: (צדוקים, tsedduqim o zadokitas y otras variantes) es el nombre que en hebreo alude a la descendencia del Sumo sacerdote Sadoq (ez 40:46,44:15), de la época de Salomón (1R 2:27,35), que a la vez significa “Justicia” o “rectitud”. Partido sacerdotal y aristocrático del judaísmo cuyas doctrinas y prácticas eran opuestas a las de los • Fariseos.

Su Origen e Historia 

Josefo se refiere por primera vez a los saduceos en Antigüedades XIII.x.5–7, donde describe la decisión de Hircano I (rey Macabeo de los judíos, 135–105 a.C.) de aliarse con ellos. De allí se ve que la secta existía antes de dicho reinado. Antes se pensaba que el nombre se había derivado del sacerdote Sadoc, contemporáneo de David y Salomón (2 S 15.27; 19.11; 1 R 1.8), cuyos descendientes eran considerados como la línea pura (cf. ez 44.15ss; 48.11) y los conservadores del sacerdocio hasta la rebelión de los Macabeos. Sin embargo, varias dificultades filológicas e históricas obligan a buscar otra explicación. T.W. Manson propone que la derivación del nombre debería encontrarse en la palabra griega, syndikoi, que significaba «autoridades fiscales» en el estado de Atenas desde el siglo IV a.C. En Israel también los saduceos controlaban los impuestos (• Sanedrín). Al principio los saduceos no eran un grupo religioso, pero con el tiempo, para defender sus intereses, apoyaron al • sumo sacerdote. Hasta la mitad del siglo I d.C. controlaban el sanedrín. Después, al serles quitado el poder secular, primero por los • Zelotes y después por los romanos, desaparecieron del judaísmo.

 Su Enseñanza

La mayoría de los • Sacerdotes de los primeros siglos (a.C. y d.C.) pertenecían a esta secta, aunque no todos los saduceos eran sacerdotes. Por lo general constituían un núcleo de personas altamente privilegiadas, por ejemplo, comerciantes ricos y funcionarios gubernamentales. Su actitud hacia las • Tradiciones de los padres se centró en el mantenimiento del culto en el Templo. Su interpretación de la Ley (aceptaban solo el Pentateuco como autoritativo) giraba alrededor de la ley ritual. Su actitud negativa hacia ciertas doctrinas del Antiguo Testamento se debía, en parte, a la tensión entre ellos y los fariseos, quienes las afirmaban. Acerca de su doctrina, Josefo (Antigüedades XVIII.i,4) afirma que «los saduceos enseñan que el alma perece con el cuerpo»; «niegan la continuidad del alma después de la Muerte». El Nuevo Testamento es más preciso: señala que los saduceos negaban la resurrección del cuerpo (Mc 12.18, 26; hch 23.8), y también la existencia de mediadores espirituales entre Dios y el hombre (hch 23.8). Además, para los saduceos, Dios era casi un «dios ausente» dado que «no puede ni hacer ni prevenir el mal». En cambio el hombre ejerce su libre albedrío para hacer el bien y el mal (Guerras II.xi.14). Su ideal político era el estado teocrático encabezado por el sumo sacerdote. Por eso veían con sospecha la esperanza mesiánica que amenazaba con derrotar el orden social y político existente. La mayoría del Pueblo común los odiaba porque colaboraban con los romanos y sus reyes títeres, porque introdujeron y permitieron algunas costumbres que no eran judías y porque se comportaban entre el pueblo con arrogancia (Antigüedades XX.x.1; Salmos de Salomón 4.2ss).

En el Nuevo Testamento

Varias veces los saduceos se aliaron con los fariseos en oposición a Jesucristo (Mc 11.18, 27; 14.43; 15.1; Lc 9.22). Sin embargo, el conflicto de Jesús con los saduceos se agudizó mayormente en la última semana de su Ministerio, cuando su popularidad entre el pueblo (Mc 12.12) parecía amenazar la paz de Jerusalén. En cambio el conflicto entre Jesús y los fariseos, debido a la influencia de estos entre el pueblo común, se advierte desde el principio de su ministerio. Los cristianos culparon a los saduceos y a los fariseos de la muerte de Jesús (jn 11.49ss; 18.3, 19ss). Fueron ellos los que más intentaron detener el creciente movimiento de la iglesia primitiva (hch 4 y 5; 22.5).

Bibliografía:

 EBDM VI, col. 345–350. H.J. Schultz, Jesús y su tiempo, Sígueme, Salamanca, 1968, pp. 95–109.

Fariseos


Fariseos: farisaios, de una palabra aramea, peras (que se halla en dn 5.28), que significa separar, debido a una manera de vivir diferente a la de la generalidad de la gente. Secta de los judíos.

El nombre farisaíoi aparece por primera vez en el contexto de los reyes • Macabeos (ca. 150 a.C., Josefo, Antigüedades XIII.x.5–9). El equivalente hebreo perusim generalmente se entiende en el sentido de «separados» (por ejemplo, esd 6.21; neh 10.28s). Probablemente era un apodo impuesto por sus enemigos ya que los fariseos vivían apartados de lo impuro, es decir, del «Pueblo de la tierra» (jn 7.49). Ellos mismos preferían llamarse jeberim (compañeros), que revela algo de su organización. Como grupo particular, los fariseos lograron destacarse durante el reinado de Juan Hircano (135–104 a.C.), al oponerse al deseo de este de extender su poder político y militar. En el reinado de Alejandro Janneo (103–76 a.C.) la oposición alcanzó tal magnitud que este la suprimió brutalmente, crucificando a ochocientos de los líderes fariseos (Antigüedades, XIII. xiv.2). Cobraron nueva importancia bajo Alejandra Salomé (76–67 a.C.), pero pronto perdieron su influencia directa en la vida política del país. Quien intentó ganar su apoyo fue • Herodes el Grande, ya que solo se dedicaban a la vida religiosa, pero desistió ante las sospechas que aún mantenía, basadas en las rebeliones anteriores. Durante la vida de Jesucristo la mayoría de los fariseos practicaban la devoción religiosa y no participaban en la oposición creciente de los • Zelotes contra la ocupación romana. Por tanto, después de la destrucción de Jerusalén (70 d.C.), Vespasiano permitió que el rabino, Yohanán ben Zakkai, fundara una escuela en Jamnia; y, aun más, después del levantamiento de Bar Kokeba (135 d.C.), los fariseos llegaron a representar el judaísmo oficial. De esta fecha en adelante brotó la literatura rabínica (• Talmud; Misná; Targum; Midrás).

Relación con otras Sectas

Se acepta generalmente que los fariseos descendieron de los jasideos (devotos) que lucharon al lado de los • Macabeos por la Libertad religiosa (166–42 a.C.). Quizás derivaron del grupo de Escribas empleados por los jasideos (1 Mac 7.12ss). Probablemente ca. 100 a.C. los • Esenios se separaron de los fariseos por considerar que se acomodaban demasiado al ambiente político. Por su parte, los fariseos rechazaron la postura apocalíptica que habían adoptado algunos de los esenios en aquel entonces (• Qumrán). Los fariseos se distinguían de los • Saduceos por su interpretación de la • Ley y por su actitud frente al Antiguo Testamento. En cuanto a lo primero, los fariseos, cuyos representantes más importantes eran Hillel y Sammai (ca. 25 a.C.—10 d.C.), se oponían como laicos a la aristocracia de sacerdotes profesionales. Lograron una posición poderosa en el • Sanedrín durante el siglo II a.C. Los fariseos interpretaban las tres divisiones del Antiguo Testamento (Ley, Profetas y Escritos), adaptándolas, por medio de una serie de tradiciones (• Tradición) orales, a las necesidades cotidianas del pueblo. Los saduceos, por su parte, se concentraban en la interpretación de las leyes rituales, aplicándolas solamente al culto del Templo. Con la destrucción de este, desapareció su razón de ser y los fariseos surgieron con un poder único. La inmensa mayoría de los • Escribas eran fariseos y los términos son casi sinónimos. Es probable que la frase juanina «los judíos» se refiera principalmente a los fariseos.

Enseñanza

Los fariseos organizados en pequeñas comunidades, se dedicaban a la docencia y promovían el desarrollo de la religión de la • Sinagoga. Esto muestra su compromiso con la formación del pueblo sencillo en el conocimiento y práctica de la Ley de Moisés, que incluye la Torah oral. Además, emprendieron una labor proselitista entre los gentiles (mt 23.15). Diferían de los saduceos principalmente en su aceptación del concepto de la inmortalidad. Creían en la inmortalidad del alma, lo cual implicaba la resurrección del cuerpo (hch 26.8), y en la existencia de ángeles y espíritus. Recalcaban el uso de la razón en la comprensión del deber religioso. Esto los llevaba a una concepción de la soberanía de Dios que incluía la fatalidad.

Los fariseos se proponían alcanzar una perfecta obediencia a la Ley de Moisés tal como la interpretaba la tradición oral (Mc 7.13). Su enseñanza era primordialmente ética y práctica, no teológica (• Diezmo; Sábado).

Relación con Jesús y los Apostoles

A diferencia de los esenios y los zelotes, los fariseos aparecen a menudo en los libros del Nuevo Testamento. Generalmente los encontramos opuestos a Jesús (Mc 2.6; 3.6; 7.1ss; jn 5.10; 6.41; 7.45ss; 9.13ss, etc.) quien, igual que Juan el Bautista, denunció su hipocresía (mt 3.7ss; 5.20; 6.5; 9.13; 12.7; 16.6; 23.1–36, • Hipócrita). Jesús rechazó la autoridad excesiva que ellos otorgaban a la Ley oral. Sin aceptar incondicionalmente el juicio favorable de Josefo sobre la secta, sería falso concluir de los Evangelios y Hechos que todos los fariseos se oponían al mensaje y Ministerio de Jesús. Es probable que fueran fariseos los que esperaban la consolación de Israel (Lc 2.25, 38; 23.51; 24.21). Varias veces Jesús tuvo encuentros amigables con ellos (Mc 12.28ss; Lc 7.36; 13.31; 14.1; 18.18ss). Varios fariseos creyeron en Él y fueron bautizados (jn 3.1ss; 7.50s; 8.31; hch 6.7; 26.5), entre ellos el más famoso fue Saulo de Tarso (hch 9.1–18; Flp 3.5). El maestro de Saulo, • Gamaliel, que defendió a los apóstoles (hch 5.34–39) fue nieto del rabino Hillel.

Bibliografía:

EBDM III, 451–455. DBH, Col., 684s. IB II, pp. 85–89. VTB, pp. 284ss.